Terapias Biológicas



Muchas lesiones del aparato locomotor tienen un carácter degenerativo, por lo que el empleo de técnicas biológicas como el plasma rico en plaquetas o la terapia con células madre, está indicado, mostrando muy buenos resultados.


Asimismo, el empleo de ácido hialurónico de alto peso molecular, es muy útil en el tratamiento sintomático de las lesiones articulares degenerativas (artrosis), pudiendo retrasar en muchos casos, la necesidad de sustitución de la articulación dañada por una prótesis y mejorando la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué efectos Beneficiosos tienen las infiltraciones de Ácido Hialurónico?

Este tipo de infiltraciones se utilizan para el tratamiento de las lesiones traumáticas (por golpes) o degenerativas (por desgaste) del cartílago articular, en cualquier articulación del cuerpo humano, siendo especialmente útil en la rodilla.
Se ha encontrado en diversos estudios, que en las articulaciones que presentan condropatías y artrosis, existe una menor concentración de ácido hialurónico en el líquido sinovial que lubrica la articulación, por lo que la administración de suplementos de ácido hialurónico intraarticular en las rodillas con degeneración del cartílago puede resultar beneficioso.

¿Cuándo se utiliza el Ácido Hialurónico en Traumatología?

Lo más habitual es que se utilice en aquellos pacientes que no han mejorado con medidas de tratamiento oral convencional y que presentan dolor y degeneración del cartílago articular.
Las principales indicaciones de la viscosuplementación articular con infiltraciones de ácido hialurónico es aliviar el dolor y mejorar la función de los pacientes que presentan diferentes grados de degeneración del cartílago de una determinada articulación. En este sentido, las indicaciones más importantes son:

  • Condromalacia rotuliana.
  • Artrosis de rodilla.
  • Rizartrosis o artrosis de la base del pulgar.
  • Artrosis de otras articulaciones derivadas de lesiones traumáticas.

¿Cuántas veces debo infiltrarme con Ácido Hialurónico?

Existen dos tipos fundamentales de pauta de tratamiento, en función de las características del ácido hialurónico empleado.
Hace unos años, lo habitual era realizar tratamiento con entre 3 a 5 infiltraciones de ácido hialurónico, con una semana de intervalo entre ellas. En la actualidad, lo más habitual es utilizar formulaciones de alta concentración y peso molecular de ácido hialurónico, que permiten poner una infiltración cada 6 meses, siempre que se consiga el control de los síntomas.

Dr Javier Romero Fernandez traumatologo acido hialuronico

¿Qué es el Ácido Hialurónico?

El ácido hialurónico es un componente natural normal del líquido sinovial de las articulaciones humanas, el cuál contribuye a que dichas articulaciones puedan movilizarse con normalidad. Asimismo, el ácido hialurónico juega un importante papel en la reparación de diversos tejidos, del organismo. Tanto la piel como el cartílago articular son estructuras ricas en ácido hialurónico.

Este tipo de infiltraciones se utilizan para el tratamiento de las lesiones traumáticas (por golpes) o degenerativas (por desgaste) del cartílago articular, en cualquier articulación del cuerpo humano, siendo especialmente útil en la rodilla.
Se ha encontrado en diversos estudios, que en las articulaciones que presentan condropatías y artrosis, existe una menor concentración de ácido hialurónico en el líquido sinovial que lubrica la articulación, por lo que la administración de suplementos de ácido hialurónico intraarticular en las rodillas con degeneración del cartílago puede resultar beneficioso.

Lo más habitual es que se utilice en aquellos pacientes que no han mejorado con medidas de tratamiento oral convencionaly que presentan dolor y degeneración del cartílago articular. 
Las principales indicaciones de la viscosuplementación articular con infiltraciones de ácido hialurónico es aliviar el dolor y mejorar la función de los pacientes que presentan diferentes grados de degeneración del cartílago de una determinada articulación. En este sentido, las indicaciones más importantes son:

  • Condromalacia rotuliana.
  • Artrosis de rodilla.
  • Rizartrosis o artrosis de la base del pulgar.
  • Artrosis de otras articulaciones derivadas de lesiones traumáticas.

Existen dos tipos fundamentales de pauta de tratamiento, en función de las características del ácido hialurónico empleado.
Hace unos años, lo habitual era realizar tratamiento con entre 3 a 5 infiltraciones de ácido hialurónico, con una semana de intervalo entre ellas. En la actualidad, lo más habitual es utilizar formulaciones de alta concentración y peso molecular de ácido hialurónico, que permiten poner una infiltración cada 6 meses, siempre que se consiga el control de los síntomas.

Las plaquetas y los factores de crecimiento

Las plaquetas con fragmentos celulares que constituyen la primera barrera para la reparación de gran parte de los tejidos del organismo. Son las plaquetas, los primeros elementos de la circulación sanguínea que se ponen en funcionamiento para la reparación de una herida. Asimismo, las plaquetas cuentan en su interior con una gran cantidad de mediadores químicos (conocidos como factores de crecimiento) que favorecen la reparación de los tejidos.

En traumatología y ortopedia, así como en la medicina deportiva, el empleo de plasma autólogo (procedente del propio paciente) con alto contenido en factores de crecimiento plaquetario (también conocido como PRP) está cada vez más difundido y con mayor nivel de evidencia de resultados, constituyendo una importante técnica para la regeneración tisular y la reparación de lesiones musculares, cartilaginosas, tendinosas y ligamentarias, basándose en la infiltración de estos factores de crecimiento extraídos de las propias plaquetas del paciente.

En definitiva, el empleo de PRP en Traumatología, busca bajar el proceso inflamatorio y acelerar la reparación del tejido a tratar en una lesión determinada.

Existen múltiples lesiones del aparato locomotor, generalmente, de carácter traumático o degenerativo, en las que se ha demostrado utilidad del plasma rico en plaquetas (PRP). A continuación presentamos algunas de ellas:

• Tendinopatías (“tensinitis”), que no mejoran con otros medidas de tratamiento.
• Condromalacia rotuliana: Degeneración del cartílago de la rótula. Causa muy frecuente de dolor
• Artrosis, especialmente de rodilla
• Esguinces y roturas ligamentarias: Es un buen complemento a la cirugía reconstructiva del ligamento cruzado anterior
• Curación de heridas de difícil cicatrización
• Roturas musculares o tendinosas, como adyuvante al tratamiento quirúrgico
• Neuropatías compresivas (atrapamientos nerviosos): Para mejorar la recuperación del nervio en las compresiones crónicas, como el Síndrome del Túnel Carpiano.

Para la obtención del plasma rico en plaquetas, se lleva a cabo una extracción de sangre venosa (similar a la de las analíticas de sangre convencionales). La cantidad de sangre a extraer depende de la cantidad de PRP que queramos obtener, y de la cantidad de plaquetas del paciente. Por lo general, para una paciente con cifras normales, por cada 10 ml de sangre total, obtendremos 1 ml de PRP. Generalmente, es suficiente con 3-4 ml para una infiltración.

Esta sangre total extraída, se centrifuga, se separa el PRP y se activan sus plaquetas, para que aumenten la actividad reparadora del tejido.

Por último, se infiltran en la zona a tratar mediante una técnica estéril.

El número de infiltraciones de PRP es variable dependiendo de la patología y la respuesta del paciente al tratamiento. El tratamiento con una sola infiltración es en muchos casos suficiente, pudiéndose aplicar unas 3-4 infiltraciones de PRP. En caso de no obtener respuesta a una serie de 3-4 infiltraciones, no recomendamos continuar el tratamiento porque podemos considerar que es está siendo efectivo para dicho paciente.

En general, al tratarse de un preparado de la propia sangre del paciente, no existe ninguna contraindicación formal, aunque sí la de no aplicarlo a mujeres embarazadas (dado que no se ha estudiado su efecto en este etapa) y en el caso de pacientes que toman fármacos que disminuyen la cantidad o la función de las plaquetas (haciendo el tratamiento menos efectivo).