Plastia del Ligamento Cruzado Anterior



La cirugía reconstructiva del ligamento cruzado anterior, es una técnica muy habitual dentro de la cirugía de la rodilla, especialmente en paciente jóvenes y activos.

Generalidades

El ligamento cruzado anterior (LCA) es uno de los principales estabilizadores de la rodilla. Es por ello, que muchos pacientes que tienen sensación de fallo en la rodilla y dolor frecuente.

La reconstrucción del LCA se realiza mediante artroscopia en su mayir parte, esto permite una menor agresión a los tejidos blandos y cicatrices pequeñas, lo que acelera el proceso de recuperación, cursan con un menor dolor postoperatorio y una hospitalización corta de 24-48 horas, salvo incidencias.

¿Cómo sé que debo intervenirme de mi rotura del ligamento cruzado anterior?

Se recomienda la reconstrucción del LCA en aquellas personas que, con una rodilla sin artrosis, notan inestabilidad y/o dolor en su rodilla y que se encuentran limitadas para sus actividades cotidianas de la vida diaria o sus actividades deportivas. 

¿Cuál es el proceso para operarme de mi rotura del ligamento cruzado anterior?

Para llevar a cabo la cirugía, será necesario estudiar detenidamente su caso y valorar si es posible llevar a cabo un tratamiento quirúrgico de este tipo. Para ello, es imprescindible, llevar a cabo una exploración adecuada y tener un diagnóstico lo más certero posible, basado en a clínica del paciente, la exploración y estudios complementarios (ecografía o resonancia magnética) de cara a la preparación de la propia cirugía y aumentar el éxito de la misma.

Asimismo, este tipo de cirugía se suele realizar con anestesia raquídea (anestesiando sólo los miembros inferiores) del paciente. Para ello, es necesario realizar un estudio preoperatorio por nuestro equipo de anestesiólogos, que establecen la técnica a emplear y les explican a los pacientes los riesgos y beneficios de la técnica anestésica que con mayor probabilidad se deba emplear.

¿Cómo me preparo para la cirugía del Ligamento Cruzado Anterior?

Como en cualquier cirugía mayor, para llevar a cabo la cirugía es imprescindible guardar al menos 8 horas de ayuno absoluto (no comer ni beber nada) antes de la cirugía. Esto es debido al riesgo que supone la aparición de vómitos durante la cirugía o si es precisa la intubación orotraqueal, y que pudiese dar lugar, como consecuencia, a una neumonía aspirativa o una obstrucción de la vía aérea, que puede poner en riesgo la vida del paciente.

Asimismo, el día previo a la cirugía, es conveniente realizar un corte del vello desde la mitad del muslo hasta la mitad de la pierna, de la extremidad inferior que se vaya a intervenir y realizar un lavado con gel de Clorhexidina, que puede adquirirse en farmacia. Esto facilita la asepsia de la piel de cara a disminuir el riesgo de infección en la cirugía.

A pesar de ello, este es un tipo de cirugía que tiene un escaso riesgo de infección, debido a que se lava continuamente la articulación, lo que, añadido al antibiótico preoperatorio que se utiliza, dificulta la presencia de gérmenes en la articulación y disminuye drásticamente el riesgo de infección.

¿Qué se utiliza para reconstruir mi ligamento cruzado anterior roto?

Para reconstruir el LCA roto, podemos utilizar diferentes tejidos (o plastias) ya sean del propio paciente o de donante (a través de un banco de tejidos).

En nuestro caso, generalmente utilizamos dos de los tendones isquiotibiales de la misma rodilla (concretamente el semitendinoso y el recto interno). En aquellos pacientes, con tendones isquiotibiales poco potentes, reconstruimos el ligamento roto con injerto de tendón rotuliano de la misma rodilla.

En caso de pacientes que ya han sido intervenidos previamente, realizamos reconstrucción con en algunos casos con injertos de donante.

Procedimiento quirúrgico

Una vez en la sala de operaciones, se llevará a cabo la técnica anestésica por nuestro anestesiólogo. Posteriormente, se posiciona al paciente en la mesa quirúrgica, con las rodilla flexionadas y permitiendo que podamos movilizarla libremente para poder acceder a cada compartimento del interior de la rodilla.

▻ A través de 2-3 incisiones en la cara anterior de la rodilla, accedemos a su interior con el instrumental específico (cámara e instrumental de manipulación), de forma que podemos realizar una exploración artoscópica meticulosa de toda la articulación y llevar a cabo la técnica quirúrgica que esté prevista una vez corroborados los hallazgos artroscópicos y junto con la sospecha clínica que ya teníamos antes de la cirugía.

▻ Tomamos el injerto tendinoso (isquiotibiales o tendón rotuliano) a través de una incisión accesoria para la extracción del mismo. Localizamos el punto anatómico de inserción del ligamento primitivo y lo fijamos en su posición anatómica mediante implantes específicos, que mantiene el injerto en su posición hasta que el propio organismo lo va integrando (para ello pasan unos 6-8 meses).

▻ Una vez finalizada la cirugía, se cierran las heridas por planos y con puntos sueltos en la piel (generalmente con sutura mecánica) que se retirarán al cabo de unos 10 días aproximadamente. Tras el término de la intervención, pasará algunas horas en la sala de recuperación postquirúrgica y posteriormente pasará a la habitación del paciente, donde estará hospitalizado 24-48 horas, salvo incidencias. En ese plazo, se procederá al alta hospitalaria.  

Una vez de alta en su domicilio, ¿qué medidas debo tomar para recuperarme mejor?

Normalmente, al alta ya habrá comenzado a caminar en apoyo contacto (rozando el suelo con el pie del miembro inferior intervenido) y ayuda de bastones ingleses (muletas).

Durante las primeras 3 semanas, no aconsejamos flexionar la rodilla más de 45 grados, para evitar destensar el injerto.

Es conveniente, siempre que no se encuentre caminando, mantener la pierna elevada por encima del nivel de la cadera y en extensión, para favorecer el retorno venoso.

Es conveniente aplicar frío local (hielo) unos 20 minutos cada 8 horas, ya sea sobre el vendaje o sobre un paño o toalla, para evitar quemar la piel. El hielo es el mejor anti-inflamatorio.

El vendaje postquirúrgico inmediato (con el que sale de quirófano) puede ser retirado a las 48 horas de la cirugía, momento en el que se realizará la primera cura de las heridas.

Nunca coloque almohadas o cojines debajo de la rodilla para dormir o permanecer con la pierna elevada, ya que esto favorece que se acorten las estructuras de la rodilla y posteriormente limita la extensión de la misma y por tanto la recuperación es más dificultosa. Su rodilla debe estar en extensión completa o en la máxima flexión tolerable o que le haya indicado su cirujano.

Asimismo, debe realizar los ejercicios indicados por su cirujano, para mejorar su recuperación y no perder tono muscular. Generalmente, los ejercicios son los siguientes:

  • En la cama, elevación del miembro con la rodilla en extensión,  aproximadamente unos 10 cm, durante 3 segundos, repitiendo 20-30 veces, 4 veces al día.
  • Realizar ejercicios de flexoextensión de tobillo, unas 20-30 repeticiones 4 veces al día.
  • Con el miembro no intervenido debajo, doblar la rodilla hasta donde permita el dolor, durante 3 segundos. Repitiendo entre 20-30 veces, al menos 4 veces al día.
  • Tras el ejercicio, aplicar frío sobre el vendaje o sobre una toalla, si el vendaje ya ha sido retirado.
¿Debo realizar tratamiento rehabilitador?

Es imprescindible para su buena recuperación. Para ello aconsejamos iniciar el tratamiento fisioterápico lo antes posible y con un fisioterapeuta deportivo de confianza.

Una vez de alta en su domicilio, ¿qué molestias puedo tener?

Es normal, y no debe preocuparle los siguientes signos:

  • Manchas de sangre en el vendaje postquirúrgico.
  • Dolor a la movilización, que se controla con el tratamiento pautado
  • Aumento del tamaño de la rodilla, debido al suero residual que puede quedar en la articulación y que poco a poco se reabsorbe.

 

¿Qué signos son preocupantes? ¿Cuántas veces me deben curar las heridas? ¿Qué signos debo vigilar?

Las complicaciones derivadas de este tipo de cirugía son muy poco frecuentes, y generalmente leves, pero si aparecen alguno de estos signos o síntomas, es conveniente que consulte con su cirujano o acuda a urgencias para valoración:

  • Dolor que no cede a tratamiento habitual
  • Fiebre elevada de más de 38.5 grados
  • Enrojecimiento y calor importante en la rodilla intervenida, que se acompaña de fiebre
  • Son poco frecuentes las complicaciones infecciosas en esta cirugía, al tratarse de un procedimiento muy limpio.
  • Las heridas deben curarse cada 48-72 horas. Los puntos de sutura suelen retirarse entre los 10 y 15 días desde la intervención quirúrgica. Hasta entonces, no debe mojar sus heridas con agua corriente, debido a que podría dar lugar a una infección indeseada de las heridas.

 

¿Cuándo puedo volver a conducir o realizar mis actividades físicas habituales?

Tras la cirugía reconstructiva del ligamento cruzado anterior, es aconsejable limitar las actividades deportivas, especialmente las actividades lineales intensas o rotacionales (fútbol, pádel, esquí, baloncesto…) al menos durante 8 meses tras la cirugía. Debido a que es necesario dar el tiempo necesario para que se produzca el fenómeno de integración y ligamentización del nuevo injerto, hasta entonces, el injerto se mantiene con la adecuada tensión gracias a los implantes que lo sostienen. A partir del año, puede realizarse todo tipo de actividades físicas sin limitación alguna, salvo indicaciones de su cirujano porque pueda coexistir algún otro problema que lo contraindique.

Caminar sin bastones suelen comenzarse a partir de las 6 semanas tras la cirugía y la capacidad para conducir generalmente se consigue a partir de las 12 semanas, aproximadamente.