Infiltraciones articulares o en tejidos blandos

electrocardiograma dr romero



¿Qué son las infiltraciones?

Una infiltración consiste en la inyección de un fármaco en una determinada localización para ejercer una acción local determinada

Las infiltraciones no son peligrosas por lo general.

Es frecuente que muchas personas piensen que realizarse tratamiento con infiltraciones es malo para la salud o que genera graves problemas y nada más lejos de la realidad, siempre que se realice siguiendo las pautas adecuadas.

La realización de infiltraciones articulares supone un arma terapéutica muy importante en las consultas de Cirugía Ortopédica y Traumatología, que permite solucionar una amplia variedad de procesos dolorosos.

Para llevarlas a cabo es importante tener una buena historia clínica y contar con los medios y la técnica necesaria para su correcta administración.

El objetivo de las mismas es alcanzar una rápida mejoría del paciente, intentando evitar los efectos sistémicos de los fármacos orales.

 

¿Todas la infiltraciones son iguales? ¿Sirven para tratar los mismos problemas?

No. Cada sustancia infiltrada se utiliza para diferentes indicaciones. A continuación os dejamos las más frecuentes:

  • Anestésicos locales: Se utilizan para realizar bloqueos de puntos gatillo, bloqueos regionales y técnicas de bloqueo diagnóstico. Su principal utilización en la asociación a otras sustancias en infiltración, para disminuir el dolor asociado al procedimiento.
  • Corticoides de depósito. Muy utilizados para el tratamiento de procesos degenerativos e inflamatorios de estructuras articulares y periarticulares.
  • Factores de Crecimiento o Plasma Rico en Plaquetas: Muy útil en el tratamiento de los procesos inflamatorios, especialmente útil en la patología tendinosa. Tiene potencial regenerativo sobre estructuras lesionadas. 
  • Ácido Hialurónico de Alto Peso Molecular: Muy útil en el tratamiento de la artrosis, especialmente la artrosis de rodilla. Disminuye el rozamiento en las superficies articulares dañadas. 

Por todo ello, es preciso llevar a cabo una valoración adecuada del paciente y determinar qué tratamientos son los más adecuados para su caso en concreto.